lunes, abril 25, 2011

La vida en la ribera






Río de la Plata a la altura de La Lucila. En la primera confluyeron la pruducción de un video con unos pescadores con mosca que entraban al agua. Coincidencias que nos regala la vida diaria.

lunes, abril 18, 2011

jueves, abril 14, 2011

Abandonando trastos viejos


Vivir relajados, sin tensiones es lo que saben (y logran) hacer muy bien los niños y jóvenes. Nosotros, los adultos sólo deberíamos recordar y dejar de lado tantos trastos inútiles (compromisos, preocupaciones, responsabilidades, etc) que nos esclavizan de a poco, sin que nos demos cuenta de que nos están encadenando. De pronto un día ¡Zaz! somos prisioneros de ellos y ya no volvemos a dormir como lo hacen los niños.
Y entonces la questión es cómo liberarse de estos trastos, cuando ya estamos encadenados a ellos, a través de un proceso de pérdida de libertad que consumió años y, durante los cuales, fuimos inconcientes de lo que les estábamos cediendo tan gratuitamente. ¿Cómo reclamarles nuestras libertades e inocencias?
¿Quién sabe? Quizás la ironía o la risa de nosotros mismos, el no tomarse demasiado en serio. O acaso el ir tomando conciencia de la poca importancia de estos trastos, frente quizás a un sentido posible de la vida: su simpleza; un viaje de goce a través de la nada, o a través de grandes significados que no nos son accesibles o que aún no se nos revelan.
¡Quizás lo único que podamos hacer sea reir!
Admirarnos al aprender a descubrir un mundo que suponíamos ya conocido. Descubrir que todos los amaneceres no son iguales, como nos estábamos acostumbrando a suponer. Que nunca en realidad, caminamos por el mismo camino, y que siempre somos diferentes caminantes.
Tener el coraje de sacarle la máscara a las formalidades y a ciertos compromisos y ver que no hay nada detrás de ella.
¿Cómo lograr que pase el tiempo y nuestra vida sin que nos hagamos adultos?...

lunes, abril 04, 2011

Feliz 94 Papá, estés donde estés


Los latidos de la vida se convertirán,
al cesar,
en los curiosos latidos de la muerte,
la sístole y diástole eternas.

Walt Whitman